RESONANCIAS: Paralelismo Lincoln-Kennedy


Paralelismo Lincoln-Kennedy

Cuando el hombre avanza un paso en su conocimiento de la realidad, ésta plantea nuevas preguntas inalcanzables:

  

  •  Abraham Lincoln y John Fitzgerald Kennedy fueron designados congresistas en 1847 y 1947 respectivamente.
  • En 1860, Lincoln fue elegido presidente de los Estados Unidos; Kennedy, en 1960.
  • Ambos fueron asesinados en presencia de sus respectivas esposas y en el mismo día de la semana, en viernes.
  • Medían 1'83 metros y sus apellidos tenían siete letras. Los dos presagiaron sus muertes ya que fueron vaticinadas por varios videntes.
  • Los dos fueron heridos mortalmente por una bala en la cabeza, disparada en ambos casos por la espalda.
  • Los presidentes que les sucedieron se llamaban Johnson en uno y otro caso. Los dos Johnson representaban a los demócratas del Sur y ambos fueron también miembros del Senado. El sucesor de Lincoln, Andrew Johnson, nació en 1808; Lindon B. Johnson, en 1908.
  • El presunto asesino de Lincoln, John Wiikes Booth, nació en 1839; el presunto asesino de Kennedy, Lee Harvey Oswald, en 1939. Ninguno de ambos presumibles ejecutores pudo ser juzgado, ya que ambos fueron asesinados por dos vengadores antes de que eso pudiera ocurrir. Los nombres completos de sus presuntos asesinos, suman quince letras cada uno, eran sureños; denunciándose en los dos casos la existencia de conspiraciones que implicaban a personajes norteamericanos muy influyentes.
  • Ambos concentraron sus esfuerzos hasta el último día de sus vidas a Los Derechos Civiles.
  • Ambos fueron sucedidos en el Gobierno por sureños.
  • Ambos fueron capturados minutos después del magnicidio.
  • Ambos presidentes gustaban de las citas Bíblicas y las de Shakespeare
  • Ambos fueron capitanes de barco.
  • Ambos fueron asesinados en viernes 19, y en ambos casos eran días festivos; en el caso de Lincoln fue en Virnes Santo y en el caso de Kennedy fue un Viernes antes de Día de Acción de Gracias.
  • Ambos estaban con sus esposas en el momento de sufrir el atentado y ninguna de ellas resultó herida.
  • Ambas sostuvieron las cabezas de sus esposos cuando se encontraban heridos de muerte.
  • Lincoln se encontraba sentado en el teatro en el palco 7; Kennedy se encontraba en el vehículo 7 de la caravana presidencial.
  • Ambos Presidentes murieron en los lugares donde intentaron salvar sus vidas y sus nombres comenzaban con "P" y con "H"; en el caso de Lincoln, murió en "Paterson House" y Kennedy falleció en el "Park Hospital".
  • Ambas autopsias fueron practicadas por personal médico militar y ambos mandatarios fueron sepultados en ataudes de caoba.
  • Los restos de ambos presidentes descansan muy cerca el uno del otro. Jacqueline Kennedy insistió en que sus sepulturas estuvieran lo más cercanas posible entre sí.
  • La secretaria de Lincoln se apellidaba Kennedy. La secretaria de Kennedy se apellidaba Lincoln.
  • Una semana antes del tiroteo, Lincoln estuvo en Monroe, Maryland. Una semana antes del tiroteo, Kennedy estuvo con Marilyn Monroe.
  • El secretario de Lincoln, apellidado Kennedy, le aconsejó insistentemente que dejara de acudir al teatro donde resultó asesinado; el secretario de Kennedy, apellidado Lincoln, aconsejó al presidente que no fuera a Dallas.
  • Las esposas de ambos presidentes perdieron un hijo mientras ocupaban la Casa Blanca.
  • Booth disparó a Lincoln en el teatro Ford y se refugió en un almacén; Oswald disparó a Kennedy -que viajaba en un coche Lincoln de la casa Ford- desde un almacén y se ocultó en un teatro.

RESONANCIAS: Casos

RESONANCIAS
 
En el Hospital con el mismo Diagnóstico

Franz Richter de 19 años nacido en Suecia, fue un joven voluntario enrolado en el Cuerpo de Transporte austríaco durante la Primera Guerra Mundial. Un día fue internado en el hospital aquejado de neumonía. En ese mismo hospital se hallaba internado otro paciente del Cuerpo de Transporte llamado también Franz Richter, de 19 años y también aquejado de neumonía.

 

¿Hay cartas para mí?

Sólo cuando su tren entró en la estación de Louisville, George D. Bryson decidió interrumpir su viaje a Nueva York para visitar aquella histórica ciudad de Kentucky. Nunca había estado allí y tuvo que preguntar dónde se encontraba el mejor hotel. Nadie sabía que estaba en Louisville y, en broma, preguntó al recepcionista del Hotel Brown: "¿Hay cartas para mí?". Quedó atónito cuando el recepcionista le entregó una carta dirigida a él que llevaba el número de su habitación. El anterior ocupante de la habitación 307 había sido otro George D. Bryson, que no tenía nada que ver con él.

 

El caso de la bala perdida

En 1893, Henry Ziegland dejó plantada a su novia quien por la decepción, se suicidó. El hermano de la chava retó a duelo a su antiguo cuñado, en un campo cercano. El vivales, disparó antes de tiempo para sorprender a su rival, quien moribundo, alcanzó a disparar y la bala se incrustó en un árbol cercano. 20 años después, en 1913, Ziegland estaba cortando ese mismo árbol para hacer leña y al caer, la bala salió disparada y le dio en la frente, matándolo de inmediato.

 

La extraña experiencia relatada por un periodista de Chicago, Irv Kupcinet:

«Acababa de llegar al hotel Savoy de Londres. Al abrir un cajón de mi habitación descubrí, para mi mayor sorpresa, que contenía algunas cosas personales pertenecientes a un amigo mío, Harry Hannin, que viajaba con el equipo de baloncesto de los Harlem Globetrotters.

 

Dos días después recibí una carta de Harry, enviada desde el hotel Meurice, en París, que empezaba así: «No te lo vas a creer...» Según parece, Harry había abierto un cajón de su habitación y había encontrado una corbata con mi nombre. Era un habitación en la cual yo había estado unos meses atrás.

 

Gemelos Extraordinarios

- El 9 de agosto de 1939, nacieron en USA unos gemelos quienes fueron adoptados por familias diferentes. 39 años después, los gemelos se reunieron. Los gemelos eran "monocigoticos" o gemelos idénticos... Se encontraron con la siguiente sorpresa...

 

-Ambos se llamaban James

-Las primeras esposas de ambos, se llamaban Linda

-Se divorciaron y casaron posteriormente con mujeres de nombre Betty

-James Lewis llamo a su primer hijo James Allan


-James Springer llama a su primer hijo Allan James

 

-Ambos tuvieron perros al que bautizaron como "Toy"

-Ambos trabajaron en una gasolinera y en Mac Donalds

-Los dos tenían un coche de la misma marca

 

-Fumaban la misma marca de cigarros y tomaban la misma marca de cerveza

-Los 2 se comían las unas y habían sufrido un infarto leve

-Subieron y bajaron drásticamente 4 kilos a la misma edad

-Los 2 padecían de hemorroides y migraña!

 

EL LAZO QUE UNE A LOS HERMANOS

George y Hart Northey fueron excepcionalmente íntimos durante su infancia y nunca estuvieron separados durante un tiempo demasiado prolongado. Pero cuando George, el mayor de los dos hermanos, se alistó a la Marina, Hart se quedó en su hogar de St. Eglos, Cornualles, Inglaterra, donde se dedicó al negocio familiar.

 

Una noche, en febrero de 1840, mientras el barco se hallaba anclado en el puerto se St. Helena, George tuvo un sueño extraño y perturbador. En él, de forma vívida se vio a sí mismo al lado de su hermano, trabajando en el mercado de Trebodwina, una ciudad no muy lejos de St. Eglos. Cada detalle, cada acción, fue tan precisa y clara, que George creyó que había viajado kilómetros y kilómetros y que se encontraba en realidad junto a su hermano. Sin embargo, no pudo comunicarse con Hart en el sueño; solo acompañarle y observarle. El sueño de George comenzó con Hart viajando de vuelta a casa con los pedidos del día. Cuando se acercaba al pueblo de Polkerrow, se le aproximaron dos hombre, conocidos por George como notorios cazadores furtivos. Mientras el impotente George alzaba la vista, los dos malhechores robaron a Hard a punta de pistola y luego dispararon mortalmente contra él. Soltando el caballo de Hart, arrastraron el cadáver hasta una cercana corriente de agua. Luego los asesinos eliminaron todas las manchas de sangre en la carretera y ocultaron la pistola en el techo de paja de una choza vacía. Al amanecer, George quedó tan atemorizado que. al día siguiente, al emprender el viaje de regreso a casa desde St. Helena, le atormentaba el que su sueño hubiese sido algo más que una fantasía nocturna.

 

Mientras tanto, en St. Eglos, la gente del pueblo ha hallaba conmocionada por el asesinato de Hart, cuyo cadáver fue descubierto en el riachuelo hasta donde le arrastraron desde la carretera. Dos hermanos llamados Hightwood eran los principales sospechosos. Aunque en un registro en su casa se descubrió ropa con manchas de sangre, las autoridades fueron incapaces de localizar el arma que había matado a Hart. Incluso así, el sentir público era tan fuerte en contra de los Hightwood, que los dos hombres fueron juzgados y condenados a muerte.

 

George llegó a St. Eglos poco antes de la prevista ejecución de los Hightwood. tras enterarse de que sus miedos habían sido fundados, el hermano superviviente estaba deseoso de vengar la muerte de Hart. Acudió a la Policía y les contó dónde encontrarían el arma asesina. Los desconcertados policías hallaron la pistola exactamente donde George explicó que estaría. Al preguntarle cómo conocía su paradero, George replicó: - Vi en un sueño ese horrible crimen.

 

NAPOLEÓN-HITLER

 

Napoleón nació en 1769. Hitler en 1889. Diferencia: 129 años.


Napoleón tomó el poder en 1804. Hitler en 1933. Diferencia: 129 años.


Napoleón entró en Viena en 1809. Hitler en 1938. Diferencia: 129 años.


Napoleón entró en Rusia en 1812. Hitler en 1941. Diferencia: 129 años.


Napoleón perdió la guerra en 1815. Hitler en 1945. Diferencia: 129 años.

 

La diferencia más sonada que se ha señalado siempre entre los dos fue su fracaso, que le acarreó al fin la ruina, ante la inmensidad y el invierno rusos.

 

Nunca se supo cual de los Dos

En Murcia ocurre un caso tristemente curioso. El Ayuntamiento tuvo noticia de haber muerto en Puerto Príncipe (Cuba) un soldado de aquella ciudad, del regimiento de cazadores del Duero, llamado Antonio Cárceles Serrano, hijo de Antonio y María. Dos madres que se llaman María Serrano, casadas con dos Antonio Cárceles, vecinas ambas del partido de Zaraiche y con un hijo cada una de la misma quinta y del mismo nombre, que sirven en el mismo regimiento, se han presentado, pues, con el temor de que sea su hijo el fallecido, y la esperanza que sea el de la otra.


Días pasados se recibió una carta de uno de los dos soldados, y el cartero no supo a qué madre entregársela. Abierta al fin, ninguna de las dos familias supo si era para ella, por estar redactada en términos generales. (El Averiguador Universal, número 33, 15-05-1880. Tomado de Diccionario ilustrado de anécdotas, de Vicente Vega)

 

Compartieron la misma página.

El 12 de noviembre de 1991 publicó LA VANGUARDIA dos esquelas de coincidencia singular. Dos días antes había fallecido la conocida escritora catalana Montserrat Roig i Fransitorra. Otra homónima suya, Montserrat Roig i Robert, compartió la nefasta página.

 

NÚMERICAS: Casos

NÚMERICAS

 

Richard Wagner y el número 13

El compositor Richard Wagner nació en 1813. Su nombre tiene 13 letras. Escribió 13 óperas. Los números de su año de nacimiento suman 13. Encontró su vocación musical un 13 de octubre. Sufrió 13 años de destierro. Terminó Tannhauser un 13 de abril y dejó de ser tocada el 13 de marzo de 1845, tras su fracaso en París, fue repuesta el 13 de mayo de 1895. El teatro de Riga (allí se presentó como director de orquesta) se inauguró un 13 de septiembre. La casa donde se llevaban a cabo sus festivales en Bayreuth fue abierta un 13 de agosto y el último día que pasó en ella fue un 13 de septiembre. Wagner murió el 13 de febrero de 1883, decimotercer año de la unificación de Alemania.

 

Kenneth Perkins y el número 20

El 20 de abril de 1958, la señora Kenneth Perkins de Los Ángles, traía al mundo una hermosa niña, a la que pusieron por nombre, Nancy. Sus anteriores hijos, Gary, de 8 años de edad y David, de 5, habían nacido también un 20 de abril. El médico ginecólogo, el doctor A. Warren Olson, había nacido un 20 de abril, al igual que su enfermera-jefe, Winifred Nagamine.

 

El fatídico # 13

El famoso Apollo 13 despegó de Cabo Cañaveral, un 11 de abril a las 13 hrs. Con 13 minutos ... 2 días después, el 13 de abril, una explosión destrozo prácticamente un panel lateral del cohete Saturno V ... Aunque la NASA dice que no es cuestión de suerte o de superstición, desde entonces, no ha vuelto a aparecer el #13 en ninguna de las instalaciones y/o de los proyectos de la NASA.

 

Escritores con 10 años de diferencia

En 1928, F. Scott Fitzgerald le comunicó al escritor inglés Shane Leslie: "¿Has advertido qué notable coincidencia?, Bernard Shaw tiene 61 años, H. G.Wells, 51, G. K.Chesterton, 41, tú tienes 31 y yo, 21: la totalidad de los grandes escritores del mundo en progresión aritmética"

 

Al servicio militar con el 58

Uno de los poseedores del primer número (258) en el sorteo de reclutamiento militar de los Estados Unidos en 1917 fue Alden C. Flagg. Su hijo, Alden C. Flagg, Jr., de Boston, fue poseedor del primer número (158) en el sorteo de reclutamiento, en tiempo de paz, de los Estados Unidos en 1940.

 

Abraham Golmans “esclavo del 7”

En 1866 falleció en Karlsruhe el profesor Abraham Golmans, “esclavo” y pendiente durante toda su vida del número siete.  Su nombre de pila y su apellido constan ambos de siete letras. Nació en 1760 (cuya suma es dos veces siete) y murió el día 7 de julio a las siete de la tarde. Se casó un siete de julio y tuvo siete hijos. Poseía siete condecoraciones y falleció de septicemia. (Enciclopedia de las curiosidades, Ed. De Gassó, Barcelona, 1958)

 

Octavia con el 8

También es interesante el nacimiento, debidamente comentado por la prensa en su día, de la hija de Andrés, príncipe de Inglaterra, y su esposa Fergie, que tuvo lugar el día 8 de agosto de 1988 (8.8.88), a las 8.18. En aquella ocasión alguien comentó acertadamente que su nombre más adecuado sería Octavia, pero le impusieron Beatriz.

 

Rey con el 191

El rey Amadeo I, que reinó entre 1871 y 1873, fue llamado “el rey de los 191”. En efecto, había sido aceptado por las Cortes, a propuesta del general Prim, por 191 votos. Su abdicación, dos años más tarde, fue aceptada también por 191 votos.

 

Y… Murio el 19

En la madrugada del 20 de noviembre de 1975 murió el general Franco, dictador español durante 39 años, tras un encarnizamiento terapéutico que marcó historia. Mucho antes, el 20 de noviembre de 1939, había sido ejecutado por el régimen republicano José Antonio Primo de Rivera, fundador del movimiento fascista Falange Española, de la cual el régimen franquista tomó su ideología en los primeros momentos de su régimen. José Antonio había sido llamado “el ausente”, y durante muchos años se había conmemorado el 20 de noviembre en el régimen dictatorial franquista como el “Día del dolor”.


Añadamos que el famoso anarquista Buenaventura Durruti murió el mismo día que José Antonio.
En los días previos a la larga agonía de Franco corrió entre el vulgo una profecía: Franco debía morir el día 19, pues:

 

Había empezado la guerra civil: 18-07-36

La había terminado: 01-04-39

Sumando: 19-11-75

 

No faltó quien dijera que se le ha había “obligado” a vivir unas horas más para que no se cumpliera la profecía.

 

Y es que al parecer el número 23 le sienta mal a la política española.

Veamos unas muestras:

  • 1823: Con la intervención de los Cien Mil Hijos de San Luis comienza la llamada Ominosa década, caracterizada por el poder absoluto de Fernando VII.
  • 1923: El general primo de Rivera toma el poder con permiso del rey Alfonso XIII, formando un directorio militar que duraría seis años.
  • 23 de febrero de 1981: El coronel Tejero toma el Parlamento, dentro de una conspiración no bien desvelada todavía.
  • 23 de febrero de 1983: El gobierno socialista toma la decisión más discutida de su mandato, nacionalizando las empresas del holding RUMASA.

 

Solamente por un 7

Un ciudadano de Japón apareció en los periódicos simplemente porque había nacido el 7 de Julio del año 7 de la Era Taisho (7/7/1918), y cumplió 77 años el 7 de Julio del año 7 de la Era Heisei (7/7/1995). O sea, que acumulaba nada menos que 8 sietes en ese día.

 

Torres Gemelas y el 11

Pocas horas después del ataque terrorista que destruyó las Torres Gemelas de Nueva York se desató una vorágine de post-predicciones. Astrólogos, mediums, lectores de Oráculos, salieron a afirmar que era obvio que aquel día un desastre se abatiría sobre la ciudad símbolo de los EEUU. Probablemente el más conocido sea el análisis numerológico que circuló por Internet . He aquí una de sus variantes:

 

  1. Fecha del ataque: 9/11: 9 + 1 + 1 = 11.
  2. El 11/9 es el día 254 del año: 2 + 5 + 4 =11.
  3. Después del 11/9 faltan 111 días para acabar el año.
  4. El código de area telefónico de Irán/Iraq es 119: 1+1+9=11.
  5. Las Torres Gemelas asemejan a un número 11.
  6. El primer avión a chocar con una Torre era el vuelo 11.
  7. El Estado de Nueva York fue el 11ro a ser incorporado a los EEUU.
  8. New York City tiene 11 letras y Afghanistan también. Claro que esto sólo funciona en inglés.
  9. Lo mismo acontece con The Pentagon y George W. Bush.

10.Ramzi Yousef, condenado por organizar el atentado a las Torres en 1993, también suma 11 letras en su nombre.

11.Por último, en el vuelo 11 había 92 personas a bordo: 9 + 2 = 11; mientras que en el 77 había 65: 6+5 = 11.

 

Antes de proseguir, algunas correcciones necesarias. El código de area de Irán es el 98 (9+8=17, 1+7=8); mientras que el de Irak es el 964 (9+6+4=19, 1+9=10, 1). En el vuelo 77 había 64 personas (6+4=10, 1), en el vuelo 175 (que se estrelló contra el Pentágono) sí fallecieron 65 personas .

 

La numerología se basa en 11 números: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 11 y 22. Como vemos el número 11 juega un papel importante, y de hecho aquel fatídico día era el día 11 del mes de septiembre (del calendario Gregoriano). El 11 y el 22 son llamados números maestros ya que refuerzan al 2 (1+1) y al 4 (2+2). Para la Numerología importa principalmente la fecha de nacimiento a la que se le adicionan todos los dígitos hasta reducirlos a alguno de los números anteriores. Por ejemplo el 2/1/1962 da: 2+1+1+9+6+2=21, 2+1=3. Este número así formado es nada menos que el Número del Cámino de la Vida. El resto del diagnóstico es hecho a través del nombre. Aquí tenemos la segunda hipótesis numerológica: existe una relación entre letra y número dada apenas por la ubicación de la letra en el alfabeto. La siguiente tabla ayuda a entender:

 

1

2

3

4

5

6

7

8

9

a

b

c

d

e

f

g

h

i

j

k

l

m

n

o

p

q

r

s

t

u

v

w

x

y

z

 

 

El nombre Pedro Martínez, por ejemplo, se traduce a: 75496 41929558, lo que resulta al sumar todos estos dígitos en 74, es decir 7+4=11. Pedro tendrá entonces un Número de Expresión igual a 11. Existen otras definiciones parecidas utilizando partes del nombre o de la fecha de nacimiento. Los números obtenidos son después interpretados según una Tabla de Claves que forma parte de la teoría numerológica. Según esa tabla el 11 se refiere a una persona que tiene un plano espiritual elevado, es intuitiva, iluminada, idealista y soñadora. Si el 11 es el número que representa a las catástrofes de Nueva York y Washington, la interpretación anterior no parece la más adecuada. Por otro lado, usando la fecha entera 11/9/2001 obtenemos 5, que, según la misma tabla se refiere a la generosidad, visión de futuro, aventura, uso constructivo de la libertad. Tampoco por aquí parece haber acertado la tradicional ciencia ocultista.

 

Al igual que las otras afirmaciones, la tabla de interpretaciones numerológicas no tiene base en ningún estudio, es apenas una tradición oral transmitida durante siglos, aceptada por la buena voluntad de sus seguidores. Los propios numerólogos no tienen ninguna justificación excepto decir: Pruébelo! Funciona. Ahorro al lector cualquier comentario de semejante síntesis epistemológica.

 

Sin embargo pueden aun pregutarme: ¿Es posible la repetición tan reiterada del fatídico número 11 entorno de los atentados terroristas? La cuestión es que eligiendo adecuadamente los hechos, podemos mostrar tantas y cuantas coincidencias como queramos. Se me ocurrió a mí buscar lo que los autores del Oráculo terrorista no mostraron. Veamos entonces algunas anti-coincidencias (subrayado va el número mágico hallado):

 

1.    Osama Bin Laden tiene 13 letras en su nombre.

2.    Saddam Hussein también tiene 13 letras.

3.    El accidente ocurrió en la isla de Manhattan, 9 letras.

4.    American Airlines tiene 16, United Airlines, 14.

5.    El Pentágono queda en la ciudad de Washington DC, 12 letras.

6.    El código de area telefónico de EEUU es el 1 y Afganistán no tiene

7.    El Pentágono se parece a un pentágono y no a un número 11.

8.    El vuelo 11 de AA chocó contra la torre norte del WTC a las 8:45, utilizando el método numerológico obtenemos 8 a partir de esta hora.

9.    El segundo chocó a las 9:03 (3) y era el vuelo 175, (4)

10. Ambos vuelos salieron de Boston, que tiene 6 letras.

11. El vuelo 77 (5) chocó contra el Pentágono a las 9:43 (7) y llevaba 64 personas (1).

12. El vuelo 93 (3) que no llegó a conseguir su objetivo y se estrelló en tierra llevaba 45 (9) personas.

13. En el Pentágono fallecieron, según datos oficiales, 125 (8) personas.

14. La lista oficial de muertos en las torres de Manhattan asciende a 2620 (1), aunque nadie cree que sepamos con precisión ese número alguna vez.

 

En menos de 15 minutos generé una lista más extensa que la primera pero de anticoincidencias ¿Puede ser que a tan perspicaces observadores se les hayan escapado? Lo cierto es que el conjunto posible de todos los hechos es extremamente grande. Lo increible sería no encontrar coincidencias dentro de él.

 

El caso del Apolo 8

1.  Los nombres de los astronautas Lovell, Anders y Borman tienen cada uno 6 letras.

2.  Su viaje fue planeado originalmente para 6 días.

3.  Se emitieron 6 transmisiones de televisión hacia la Tierra.

4.  La nave tenía 6 divisiones.

5.  El peso de la astronave era de 6 millones de libras.

6.  La cápsula de retorno pesaba 6 toneladas.

7.  Regresó el 6to. día de la semana.

8.    El helicóptero número 66 los rescató del mar.

 

La familia marcada con el 3

Eduardo Mendoza P.

Nació un 3 de octubre (se omitirán los años).

Rosa Palacios – Madre

Nació 3 de noviembre.

Francisco Mendoza – Padre

Nació un 3 de diciembre.

Mercedes Mendoza – Hermana

Nació un 3 de enero.

Lilian Mendoza – Hermana

Nació un 3 de febrero.

Isidro Mendoza – Sobrino (Hijo de Mercedes)

Nació un 3 de junio.

Marcela y Sebastián – Nietos (Gemelos)

Nacieron un 2 de febrero casi a la medianoche.

 

EL SISTEMA DE LOS 9

En la cábala el numérica el número 9 es importante sin duda. Al echarse de menos a Hiram, el arquitecto conocedor de los secretos de la construcción del Templo, asesinado, Salomón ordenó que nueve maestros lo buscasen. Nueve son los maestros constructores de la bóveda secreta. Enoch escondió el nombre indecible debajo de nueve arcos, grabado en un delta o triángulo equilátero. La figuración del campamento de los Príncipes del Real Secreto, que esperan el momento oportuno para reedificar el templo, se realiza en una sala alumbrada con 81 luces (9 x 9), en la cual aparecen una serie de figuras geométricas concéntricas encerradas en un polígono de nueve lados.

 

Por otro lado, leemos en Behind the Flying Saucers que la estructura del OVNI caído en manos del Gobierno norteamericano en Nuevo México se basaba igualmente en el número 9. Su anchura total era de 99"/100 pies. La línea vertical imaginaria desde la punta exterior del «ala» circular a la base medía 27 pulgadas. La cabina tenía un diámetro de 18 pies y una altura de 72 pulgadas, sobre saliendo exactamente 45 pulgadas de la cabina por encima del borde exterior de artefacto. Con el segundo OVNI pasando a manos americanas en Arizona ocurre otro tanto. Medía 72 pies de diámetro, y descompuesto en sus distintos elementos, se comprobó que éstos seguían el llamado «sistema de los nueve». Y en el mismo sistema basaba su estructura el tercer OVNI descendido en Paradise Valley, y que tenía un diámetro de 36 pies.

 

Según una teoría de J. M. Díez Gómez, publicada en extracto a partir de la página 81 de la serie «Cíclope Informa» (Barcelona ; Cíclope, S.A.E.), sobre la que no nos atrevemos a pronunciarnos en favor ni en contra sin un estudio previo completo, Adán sería el símbolo de una nave de tipo nueve. Con las debidas reservas, puede establecerse a raíz de esta teoría una relación cabalística —provisional de momento— entre las voces nueve, nuevo, nave y, posiblemente, huevo (novem, novum, navis, ovum).

 

En nueve ciclos se forma el ser humano.

 

En el simbolismo de los números sagrados, el 9, último de estos números, propios de los entes divinos, superiores, frente a los humanos, se consideraba como número completivo de la vida humana y del Cosmos.

 

Nuestras matemáticas se construyen sobre una serie-base de nueve números completados por el símbolo neutro representado por el cero.

 

Entre las sociedades secretas debemos citar todavía una, muy importante, en la India, y que se remonta a la éppoca del emperador Asoka. Es la sociedad secreta de los Nueve Desconocidos, etcétera, etc.

 

 

William Henry Gates III

Presidente de Microsoft


 

En la red de redes, internet, hay cantidades astronómicas de páginas web que presentan a Gates como la encarnación de la venida del diablo sobre la Tierra, para ello se basan incluso en textos bíblicos, como el propio "Apocalipsis", concretamente en la Revelación 13:18 dice:

 

"Aquí es sabiduria. Deja a quien tiene comprensión calcular el número de la bestia, que es el número de un hombre. Su número es el 666".

 

Tambien las revelaciones 13:16 y 13:17 dicen:

 

"El causa todo, ambas, pequeñez y grandeza, riqueza y pobreza, libertad y esclavitud, por recibir una marca en su mano derecha o en sus cabellos, y que nadie puede comprar o vender excepto el que tiene la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre".

En internet se pueden encontrar unos cálculos que intentan revelar la identidad del anticristo. El nombre completo de Bill Gates es William Henry Gates III, ya que es el tercero de su familia con ese nombre. Si tomamos la tabla de caracteres ASCII y vamos dando a cada letra de su nombre el valor correspondiente al código ASCII y sumamos, tendremos:


B I L L G A T E S 3

66 + 73 + 76 + 76 + 71 + 65 + 84 + 69 + 83 + 3 = 666

 

Tambien si consideramos las siglas del anterior sistema operativo creado por Microsoft, y que revolucionó el mundo de la informática, dando soporte a los ordenadores personales, el denominado "Sistema Operativo MS-DOS", concretamente la versión 2.1, y hacemos lo mismo de antes:

 

M S - D O S sp 6 . 2 1

77 + 83 + 45 + 68 + 79 + 83 + 32 + 54 + 46 + 50 + 49 = 666

 

Tambien con el Sistema Operativo Windows 95, en su versión primera, versión 1:

 

W I N D O W S 9 5 - 1

87 + 73 + 78 + 68 + 79 + 87 + 83 + 57 + 53 + 1 = 666

 

Estamos pués ante una moderna kábala donde la numerologia ancestral se ha sustituido por la tabla de la ley de los caracteres ASCII.

 

 

RECURRENTES: Casos

RECURRENTES

 

Accidente de Película

En 1973 la actriz inglesa Julie Christie filmó una película “Don´t Look Now” (No mires ahora)... Interpreta la madre de un niño que se ahoga en una alberca y lo encuentran flotando boca abajo.

En 1979 (6 años después), Jonathan y Leslie Heale (amigos de la actriz), le rentan a Julie su casa de campo para vacacionar... Días después, encuentran a su bebe ahogado en la alberca y flotando boca abajo!

 

Una novela de Tom Clancy

El 11 de septiembre cuatro aviones copiaron una novela de Tom Clancy, en la que un avión era secuestrado para estrellarlo en Washington DC. Cuatro aviones son menos verosímiles que uno solo, lo que demuestra que la realidad supera a la ficción. Algún día los detalles que permanecen oscuros sobre lo que pasó hace seis meses se conocerán y seguramente superarán cualquier trama paranoica de Oliver Stone.

 

APOLON...

"La nave Apolón se posó en la superficie de la Luna. Tras varios pequeños brincos pudo estabilizarse. Se abrió su rampa y por ella descendió el comandante Armstrong para pisar por primera vez el suelo de ese mundo desconocido". Estas palabras no pasarían de ser una escueta y muy sucinta crónica de la llegada del Hombre a nuestro satélite de no ser por un "insignificante" detalle: fueron escritas en 1954.


La cosa no es baladí. Nadie sabe qué se le pasó por la cabeza al sombrío escritor Lester del Rey para presentara en su editorial un manuscrito donde, por gracia de la casualidad imposible, se narraban hechos que estaban aún por llegar. Hay quien dice que el comandante astronauta Neil Armstrong, al leer aquella "novelucha" de insignificante tirada, se encogió de hombros. Él había sido, efectivamente, el primer hombre en dar el célebre "gran paso para la Humanidad" sobre la llanura de la Luna, tras bajar por la escalerilla del Apolo. Lo hizo en julio de 1969. Lo que nadie comprendía es por qué alguien lo había escrito quince años antes.Tecleando el futuroRamón Felipe San Juan Mario Silvio Enrico Álvarez del Rey (1913-1993) era el nombre, o la ristra de nombres, del escritor que había tecleado el futuro. Tan escasos como eran sus lectores en la década de los cincuenta, pocos repararon en el detalle contenido en el interior de la primera edición de su novela Misión a la Luna.Lester del Rey, cumpliendo encargos para baratas colecciones de ciencia-ficción fue "profetizando" alguna que otra cosa durante su prolífica, aunque no muy exitosa carrera. Al final, y aunque la suerte le sonrió como editor, nunca quiso aclarar a sus seguidores el por qué de aquella casualidad. Hombre digno del género que cultivaba, se llevó el secreto a la tumba.

 

Los Viajes de Gulliver a Marte

En la época de aquel librito, que por lógica se acabó convirtiendo en incunable de culto, el irlandés Jonathan Swift ya llevaba dos largos siglos instalado en el Olimpo de los escritores inmortales gracias, sobre todo, a una obra compleja y llena de insólitas revelaciones: Los Viajes de Gulliver.Gestada en 1726, ha llegado hasta nuestros días encorsetada en el género que los críticos llaman "literatura juvenil". Y craso error sería hacer caso de las filiaciones de estos sesudos. Las fantásticas crónicas de Swift son, en realidad, una especie de lobo con piel de cordero; un oscuro saco sin fondo donde se mezclaron ideas revolucionadas, datos científicos inauditos, sincronías Inexplicables y, sobre todo, coincidencias Imposibles de achacar al azar.


Si hoy buceamos cuidadosamente por sus páginas encontraremos párrafos que nos harán pensar. Uno de los más enigmáticos dice lo siguiente:

 

"Se ven en el cielo dos estrellas menores o satélites que giran alrededor de Marte, tienen nombre de miedo y su Interior dista del planeta central tres veces su diámetro, en
el caso de la primera, y el quíntuple en caso de la segunda...

 

Swift agregaba que en ese planeta rojo los seres tenían un solo ojo en mitad del cráneo y que hasta él se llegaba a bordo de "montañas volantes repletas de lunas". ¿Fantasía? ¿Imaginación desbordada? Eso se pensó en su época, aunque hay que reconocer que un escalofrío recorrió el espinazo de los lectores cuando comprobaron, 156 años después, cómo el astrónomo Asap Hall descubría las dos lunas de Marte. Jamás vistas hasta entonces, fueron bautizadas como Fobos (espanto) y Deimos (terror), el nombre de los caballos del dios de la guerra. Para añadir más misterio e incomprensión, las distancias y proporciones descritas en los viajes de Gulliver eran... ¡exactas!.

 

Edgar Alan Poe y el grumete

Un ejemplo dramático y escalofriante es el protagonizado por el genial Edgar Alan Poe, maestro del mundo de terror y tinieblas. De vida marcada por el alcohol y el delirio, construyó una novela en la que una barcaza quedaba a la deriva con cuatro supervivientes del naufragio. Al verse sin salida, los Integrantes de aquel "bote hacia la muerte" deciden devorar al grumete, llamado Richard Parker -el más bajo en el escalafón de mando- para poder sobrevivir, Gracias a su carne, los "caníbales" logran resistir y llegar a buen puerto.

 

El argumento de este capítulo de Las Aventuras de Gordon Pym, llamó la atención por lo macabro de una Imaginación desbordada. Sin embargo, 47 años después, ocurría algo frente a Cabo Verde que demostraba que Poe no se habla excedido un ápice en su Invención. La embarcación Mignonnete naufragó, quedando desahuciados cuatro hombres sobre un improvisado flotador en forma de tabla de madera. Tras vados días sin atisbar la costa, azuzados por el hambre, deciden comerse al más joven. Entre la prensa el hecho causa espanto; más aun cuando se descubre que la Infortunado víctima era el grumete. Un joven amable y rollizo que se llamaba Richard Parker.

 

Julio Verne y el viaje a Luna

Julio Verne, otro hombre misterioso, también fue pródigo en estos "adelantos al tiempo". Profetizó Ingenios como el helicóptero, las bombas de fragmentación, el cine sonoro o los rascacielos. Esto es conocido popularmente. Sin embargo, hay otros datos que, por su exactitud, estremecen.

 

Durante años los ha estudiado pacientemente el periodista y sociólogo Gregorio Doval, llegando a conclusiones asombrosas. El ejemplo clave de anticipación lo desarrolla Verne en su obra De la Tierra a la Luna, escrita en 1865. En ella, el francés llama Columbiad al proyectil con humanos dirigido a Selene. Ciento cuatro años después el módulo de la nave Apolo que completara la misión real llevaba el nombre de Columbia, con un peso muy similar al ideado por el escritor. La vigilancia del viaje del proyectil se realiza en la novela desde una imaginario telescopio gigante, con lente de cinco metros de diámetro, situado en las Montañas Rocosas. Dimensiones y ubicación real del gran radiotelescopio de Monte Palomar.

 

El viaje en la obra de Verne se realiza a una velocidad de 40.000 km/h., consumándose el trayecto en 97 horas. En la realidad el Apolo XI viajó a 38.500 km/h y la singladura requirió 102 horas. Al reagreso, la nave real amerizó en un punto concreto del Océano Pacífico, lugar que distaba tan solo cuatro kilómetros del imaginado por Verne un siglo antes.

 

Órbita Clarke

Arthur C. Clark, autor de obras como 2001:Odisea en el espacio, fue un fiel seguidor del genial autor francés. Subyugado con esa "visión del futuro" se lanzó a vaticinar mundos lejanos en el tiempo. En uno de ellos, diseñó con su mente el funcionamiento exacto de una red de satélites de comunicaciones. 25 años después, muchos científicos repararon en el dato de que el autor de ¿ciencia-ficción? había descrito a la perfección no sólo la forma, sino las distancias y el funcionamiento de estas máquinas del espacio. En su honor, la órbita geoestacionaria situada a 42 kilómetros de la Tierra se bautizó con el significativo nombre de "órbita Clarke".

 

EL CASO DEL PLAGIO QUE NO FUE

Sucedió durante una visita a los alpes suizos que realizó el padre de Sherlock Holmes, Sir Arthur Conan Doyle. Allí supo de una posada que quedaba aislada cada invierno durante tres meses, obligando a sus inquilinos a hacer vida de enclaustramiento. Aquello excitó tanto la imaginación de Doyle que comenzó a pensar en un relato corto en el que dos personajes que se profesaban animadversión se vieran obligados a pasar un invierno juntos. Pero a su regreso a Suiza, Doyle compró un libro de cuentos de Maupassant que contenía uno llamado "El albergue", con la misma trama ideada por él. "Lo realmente maravilloso -admitió después- es que tuve la ocasión de comprar por casualidad el único libro del mundo que impediría que me pusiera en ridículo, puesto que lo más fácil era pensar que mi trabajo era una urda imitación".

SINCRONICIDADES - Casos

SINCRONICIDADES: Casos conectados de forma tan significativa que el azar representan un grado de improbabilidad demasiado alto.

 

El Rey Humberto I

 

Asesinato del rey Humberto I de Italia, quien vivió y murió de similar manera que otro Humberto de un pueblito de Italia.

Asesinato del rey Humberto I de Italia, quien vivió y murió de similar manera que otro Humberto de un pueblito de Italia.

 

 

 


El rey Humberto I de Italia (1844-1900), figura clave en la Europa de finales del sigo XIX, seria el protagonista de un suceso que hizo correr ríos de tinta y expresiones de terror y fatalidad por todo el país.

 

El 29 de julio de 1900 el monarca, como impulsado por un indomable presentimiento decidió almorzar en una modesta trattoria que nunca antes había visitado. Ya en su interior, entre plato y manjar, se percató sobresaltado de la similar fisonomía de uno de los camareros. Le mandó llamar a un apartado y allí supo que era en realidad el dueño del local. Cara a cara el rey comprobó que su rostro, orejas, nariz, cabello y estatura eran idénticas. Aquel hombre era una insólita gota de agua, un calco vivo de carne y hueso.

 

Comentando tan extraña similitud, Humberto I fue palideciendo al conocer que ambos habían nacido el mismo día -14 de marzo-, tenían sendas mujeres del mismo nombre, Margarita; y el dueño había abierto aquel lugar justo el mismo día -9 de enero de 1878- y a la misma hora, en que el rey había sido coronado. Una placa de bronce situada a la entrada daba fe de aquella nueva "coincidencia".

 

Alucinado por aquel encuentro, el monarca decidió invitar a su sosia al gran festival atlético que se iba a disputar aquella misma tarde en las pistas de Monza. Quedaron en ello, y tras un cordial apretón de manos, comentó, muy impresionado, toda la ristra de casualidades vividas a su nutrido séquito de acompañantes.

 

Ya en el palco, con un asiento reservado aún vacío para su 'extraño gemelo", el rey tuvo un nuevo presentimiento. Al mismo tiempo, un mensajero avanzó entre el público y le gritó la mala nueva: el dueño del restaurante había sido acribillado a balazos por unos criminales a la misma entrada de la puerta 1. Le habían sorprendido encañonándolo de frente.

 

Al instante se produjo un natural desasosiego entre los integrantes del palco. Consternado, sin saber bien qué hacer, el gobernante se removió a uno y otro lado para montaren su carruaje sintiendo la punzada del peligro muy cerca; como si fuera consciente de que faltaba un solo segundo para que una pistola traidora, la del anarquista Gaetano Bresci, se le apareciese con su frío destello negro para descerrajarle varios balazos a bocajarro. El monarca quedaba herido de muerte en el interior del coche de caballos.

 

Muertos por el mismo Taxista

En 1975, en Bermudas, un hombre fue atropellado y muerto por un taxi al ir en una bicimoto. El hecho ocurrió exactamente un año después que su hermano fue muerto al ir conduciendo la misma bicimoto, por la misma calle y por el mismo taxista, que llevaba el mismo pasajero del accidente anterior.

 

EL CONDUCTOR INSISTENTE

Lao Chai, ciudadano de Pekín, fue atropellado y muerto por un carruaje. Justo un año después, el mismo carruaje atropelló y dio muerte, en la misma calle, al hermano de Lao Chai. Los dos hermanos se llevaban un año de edad.

 

Los accidentados se llamaban Stein

Dos barrenderos municipales del distrito de Nueva York de Brooklyn, atropellaron, el mismo día y a la misma hora, a dos personas en dos calles paralelas, una de las cuales murió y la otra resultó gravemente herida. Lo curioso del asunto es que los dos accidentados se llamaban Stein, y no se conocían en absoluto.

 

El hombre que hizo saltar la banca en Montecarlo

la fantástica serie de aciertos que valieron a Charles Wells el titulo, que también lo fue de una canción, de El hombre que hizo saltar la banca en Montecarlo. Wells -un inglés gordo y ligeramente siniestro- se transformó en tema de esa canción en 1891, cuando hizo saltar tres veces la banca del casino de Montecarlo. Aparentemente, no usaba ningún sistema: apostaba cantidades iguales a rojo o negro, ganando casi todas las veces, hasta que, finalmente, sobrepasó la banca de 100.000 francos asignada a cada mesa. En cada ocasión los empleados cubrieron la mesa con un lúgubre paño negro de "luto" y la cerraron por el resto del día. La tercera y última vez que Wells apareció en el casino, colocó su primera apuesta en el cinco: las posibilidades de que saliera eran de una entre 35. Ganó. Dejó la apuesta original y le añadió sus ganancias. El cinco salió de nuevo y volvió a salir cinco veces más. Apareció el paño negro. Wells se marchó con sus ganancias y nunca más fue visto en el casino.

 

Atendiendo a los que posean una mente matemática, diremos que las probabilidades contrarias a tal hecho pueden ser calculadas deduciendo la probabilidad de que un número salga cinco veces después de haberlo hecho ya una vez. En la ruleta americana, la probabilidad de salir para cualquier número es 1/38. La probabilidad de aparecer cinco veces seguidas se obtiene multiplicado 1/38 por sí mismo cinco veces: (1/38)5. Con la ayuda de una calculadora de bolsillo comprobaremos que es 1/79.235.168, es decir, ¡79.235.167 contra 1!

 

La caída de tres meteoritos en la misma casa

En 1973 cayó un meteorito del tamaño de una pelota de baloncesto en un caserón de una aldea situada a 390 kilómetros al sur de Moscú cobrándose la vida de dos personas. Diez años más tarde vuelve a caer otro meteorito en el mismo lugar cobrándose otras dos víctimas mortales. Durante la demolición de la casa para evitar un tercer impacto murieron dos ocupantes de la misma, cada uno de ellos eran los únicos supervivientes que hubo en los dos impactos de meteorito.

 

Devolución de Favores

Allen Falby un patrullero de carreteras del Paso, Texas, perseguía un camión que iba a excesiva velocidad. El infortunado policía no se percató que el vehículo perdía velocidad y terminó por estrellarse contra la parte trasera. En el accidente este hombre casi se cercenó la pierna. La sangre corría por la manga de pantalón. Alfred Smith un hombre de negocios acertó a pasar por el lugar y sin saber mucho de medicina se quitó la corbata y puso un torniquete en la pierna de Allen. Cuando llegaron los paramédicos al lugar de incidente le dijeron a Smith que el asunto era grave y que llevarían al patrullero al hospital.

 

Dos días después el hombre de negocios, antes de salir de la ciudad, preguntó por el estado de salud del agente y la información fue: "Está bien, pero de no haber sido por el torniquete habría muerto".

 

Cinco años después, siendo Navidad, Falby recibió un llamado de sus jefes donde le ordenaban investigar un accidente grave donde un hombre se había estrellado contra un árbol.

 

El policía llegó antes que la ambulancia y despejando a los curiosos se acercó al involucrado el cual estaba inconsciente.

 

Aquel hombre se estaba muriendo, de su pierna manaba intensa cantidad de sangre. Pensó emplear su cincho, pero le resultó mejor su corbata para aplicar un torniquete. Así lo hizo y acomodó en un lugar hasta que llegó la asistencia médica. Ellos lo llevaron al hospital y como era su deber lo acompañó para certificar lo ocurrido.

 

Al ingreso, como es natural fue indagada su identidad. Aquel infortunado se llamaba Alfred Smith ¡El mismo que hacia cinco años le había salvado la vida en iguales circunstancias!

 

El reencuentro gracias a un Pudín

Durante la Segunda Guerra Mundial un muchacho de nombre Michel salió huyendo a su país debido a la invasión alemana. Buscó refugio en Inglaterra en el seno de una familia medianamente acomodada de apellido Forsyth. Durante ese tiempo aquel joven cautivó a sus benefactores con la elaboración de un budín originario de su región natal. Durante su estadía en Londres Eddy (hijo de la familia inglesa) y Michel hicieron una fuerte amistad.

 

Al terminar la guerra el francés regresó al continente y prácticamente se perdió la comunicación entre ambos. Luego de unos 15 años Eddy realizó un viaje a Francia y el recuerdo de su amigo permanecía, pero le era imposible localizarlo. No obstante también recordaba el sabor del budín. Fue por esto, que se dedicó a buscar un lugar de comida donde lo vendían y no fue si no hasta el último día que pasando frente a un café vio un pequeño rotulo. ¡Anunciaba que vendía el apetecido budín!

 

Entró presuroso y al solicitar una porción la dependiente le dijo que se había agotado, pues un hombre (sentado en una de las mesas) había pedido las dos ultimas porciones. Un poco apenado pero ante el recuerdo atávico, Eddy fue hacia el individuo y le solicitó que le regalara un pedazo. Al volver el rostro, aquel hombre era aquel muchacho que había posado en su casa durante la guerra. Se saludaron y hablaron extensamente. Se despidieron prometiéndose escribir.

 

Ya frisando los 50 años el inglés viajó a Nueva York, iba a una reunión de su compañía, trabajaba en fabricación de telas. Eddy estuvo en la convención, era en un lujoso hotel donde al final se ofreció una recepción.

 

Aquel hombre maduro se sentó junto a unas 80 personas. Cenaron y al final se sirvió el postre. ¡Increíble... era una versión de aquel que comía cuando eran tiempos de guerra! En su mente pasó la imagen de su amigo francés.

 

Observando la puerta de entrada, ésta de pronto se abrió. ¡Allí estaba parado Michel!

 

Aquel hombre maduro también, había ido a la misma ciudad a visitar un familiar, el cual se encontraba en una reunión. ¡Se equivocó y por coincidencia entró en aquel salón donde estaba Eddy!

 

¡Un simple postre, un budín, se encarga de unir a través del tiempo a dos amigos!

 

¿Cuántas cosas debieron moverse para que esto ocurriera a lo largo de medio siglo? ¿Quién estaba pendiente de poner el budín cuando estos hombres se reunieran?

 

 

 

 

LA LEY DE LA SERIALIDAD

LA LEY DE LA SERIALIDAD

 

La fascinación que algunos científicos han sentido por estas "casualidades" ha dado lugar a diversas teorías sobre su sentido y el papel que juegan en nuestras vidas. A principios del siglo XX, el biólogo austríaco Paul Kammerer se sintió tan atraído por lo que llamó "coincidencias seriales" que coleccionó durante veinte años cientos de ellas. Se trataba sobre todo de hechos que tienden a presentarse en secuencias y que él definió "como una recurrencia coherente de cosas o acontecimientos similares que se repiten en el tiempo o en el espacio sin estar conectados por una causa activa".

 

Algunos son tan comunes que la sabiduría popular ha inventado refranes para describirlos, como "hablando del rey de Roma, por la puerta se asoma", "no hay dos sin tres" o "el mundo es un pañuelo". Un ejemplo aportado por Kammerer nos bastará para ilustrar este tipo de "casualidades". El 18 de septiembre de 1916, su esposa esperaba turno en la consulta del médico cuando, al hojear una revista, quedó impresionada con el trabajo de un pintor llamado Schwalbach y pensó en comprarle algún cuadro. En aquel momento entró la recepcionista y preguntó: "¿Está la señora Schwalbach?, la llaman por teléfono".

 

¿Quería decir esto que la señora Kammerer haría bien invirtiendo en la pintura de ese artista? Las coincidencias guardan sus mensajes celosamente, en general, sólo pueden ser interpretadas por la persona que las experimenta y ésta nunca sabrá con certeza cuál es su significado. En cualquier caso, Kammerer vio en este fenómeno la manifestación de fuerzas inexplicadas en acción, e incluso escribió un libro, La ley de la serialidad, en el cual afirmó que dichas fuerzas posiblemente actúan de acuerdo con un principio universal de la naturaleza, tan fundamental y desconocido como la gravitación universal antes de ser descubierta.

 

Este principio físico operaría, según él, independientemente de la ley de causa y efecto y nos llevaría "directamente a la imagen de un mundo caleidoscópico que tiende a reunir siempre los factores semejantes".

 

El asombro y desconcierto que producen las coincidencias recurrentes también queda patente en las historias en las cuales se "repite un hecho", como la sucedida a los actores Michael Caine y Charles Chaplin. Ambos nacieron en Kensington, un barrio del sur de Londres; y, en las dos únicas ocasiones en que Caine sintió nostalgia de su antiguo barrio y decidió visitarlo de incógnito, se encontró "casualmente" con Chaplin, que también estaba dando un paseo nostálgico.

 

Existen historias aún más raras, denominadas "salto en el tiempo", como la que ilustra la experiencia del chófer de autobús británico D. J. Page. Durante la II Guerra Mundial, éste vio como su correspondencia era entregada por error a otro hombre llamado también Page y cuyo documento de identidad tenía el número 1509322, mientras que el suyo era el 1509321. Tiempo después de terminar la guerra, Page fue a reclamar a Hacienda los excesivos impuestos deducidos de su salario. Y comprobó que habían confundido su nómina con la de su viejo "amigo desconocido" Page, cuyo número de carné de conducir era curiosamente 29222, mientras el suyo era 29223.

 

Existen asimismo "resonancias" como la ocurrida al actor Malcom McDowell, mundialmente famoso por haber sido protagonista de La naranja mecánica. McDowell comenzó su vida laboral vendiendo café y fue representando el papel de un vendedor de café en la película Un hombre de suerte que habría de saltar a la fama.

 

La "resonancia" se produce a veces de forma espectacular entre personas muy distantes. Es el caso de dos gemelos de Ohio cuya historia fue relatada en 1980 por el Reader ‘s Digest. Tras ser adoptados por familias distintas y vivir alejados durante 39 años, se conocieron y descubrieron que los dos se llamaban Jim; ambos habían estudiado diseño industrial; se casaron con mujeres llamadas Linda y tuvieron hijos llamados James; se divorciaron y se volvieron a casar con mujeres llamadas Bety y, por si fuera poco, cada uno tenía un perro llamado Toy.

 

¿Quiere decir esto que los gemelos permanecían unidos a través de la distancia por un hilo tan sutil como desconocido? Más fáciles de interpretar son las coincidencias recurrentes que trasladan los hechos "de la ficción a la vida real", porque en ese caso parecen confirmar que la imaginación del escritor está inspirada por las musas. Así, cuando Norman Mailer comenzó su novela Barbary Shore, no sabía nada de espías rusos. Pero su protagonista se convirtió paulatinamente en uno de ellos. Acababa de terminar la obra cuando, en el mismo edificio donde vivía, fue detenido el espía ruso Rudolph Abel.

Este caso es incluso mucho menos extraño que la exacta predicción que los ficticios astrónomos de Liliput, país que Swift inventara en Los Viajes de Gulliver, hicieran de la órbita y el diámetro de los satélites de Marte, un siglo y medio antes de que éstos fueran descubiertos. Asimismo, en 1838 Poe describió, en Las aventuras de A. Gordon Pym, el fallecimiento de un grumete llamado Richard Parker, devorado por los supervivientes de un naufragio. Y, en 1884, el periódico The Times relataba la muerte de un grumete del mismo nombre y en idénticas circunstancias que las imaginadas por el escritor.

 

SINCRONIAS

 

Frente a las recurrencias de Kammerer, que en ciertos casos parecen hechos casuales, pues no está claro su sentido, Carl Gustav Jung reparó en otro tipo de casos conectados de forma tan significativa que el azar representaba un grado de improbabilidad demasiado alto. El psicólogo pensó que estaban conectados por un principio que denominó "sincronicidad" y que, por definirlo de forma concisa, sería "la concurrencia no casual de un suceso psíquico y otro físico, que desafía la ley de la probabilidad y tiene sentido".

 

En una ocasión, Jung estaba tratando a una joven que le contaba haber soñado con un escarabajo dorado. De pronto oyó un ruido en la ventana, a sus espaldas. "Me levanté – escribe él mismo –, abrí la ventana y cogí al vuelo, en el momento en que entraba en la habitación, un insecto que era lo más semejante a un escarabajo dorado que pudiera hallarse en nuestras latitudes". ¿Qué había llevado al insecto a meterse en una habitación oscura justo en esos momentos?

 

El hecho de que el escarabajo sea, en culturas como la egipcia, un símbolo de renacimiento y que a partir de ese día la joven mejorara de su dolencia, hizo pensar al psicólogo que el insecto había aparecido como un mensaje arquetípico surgido del inconsciente: una señal para indicar que al fin ella podía iniciar el proceso de transformación buscado. Ello le llevó a pensar que esta clase de sincronía provenía de algún mecanismo desconocido. Aunque, por otra parte, acabó razonando que, cuando los hechos fortuitos parecen tener un significado simbólico, dejan de ser coincidencias para la persona interesada, ya que la psique puede estar actuando sobre la realidad externa para causarlos. Una explicación que, por cierto, nos sitúa ante el enigma que plantean las extrañas y desconocidas relaciones entre la mente y el mundo llamado "objetivo".

 

El hombre occidental, acostumbrado a verter su mente en cosas concretas, rechaza de antemano esta sensación, tan contraria a la estructura de la lógica de su pensamiento, y se refugia en la comodidad de negar sentido alguno a las casualidades.

 

Los chinos, por el contrario, consideran que éste es "el mundo de las 10.000 cosas", de modo que un suceso cualquiera no puede explicarse sino por una multiplicidad de armonías y desarmonías simultáneas, y no por una simple relación de causa-efecto. En su visión de la Naturaleza como un todo orgánico no existen fronteras entre el microcosmos y el macrocosmos, entre el ser humano y el universo en que se desarrolla su vida. La conexión entre dos acontecimientos no es para ellos de causa a efecto, sino de homología entre dos fenómenos que ocurran en el mismo instante. ¿Estoy triste porque el cielo esta nublado, o está nublado el cielo porque estoy triste? Para la visión clásica china del mundo, expresada en el taoísmo, ambas preguntas carecen de sentido.

 

Si queremos entender el concepto junguiano de sincronicidad – directamente inspirado en el taoísmo –, hemos de imbuirnos de esa peculiar sensación que despierta, por ejemplo, la pintura china, donde paisaje y estado de ánimo forman un todo indisoluble, o reflexionar sobre la hipótesis Gaia: la Tierra sería un ser vivo del que formamos parte, y no un simple mecanismo de relojería, como sostiene ese planteamiento dieciochesco y "racional" que todavía predomina en occidente.

 

Si el espacio y el tiempo son percepciones subjetivas, y la realidad es otra cosa – hipótesis de trabajo que plantea Jung -, es posible suponer que esa percepción espacio-temporal pueda estar condicionada por la psique. De modo que cuando una imagen llega a la consciencia coincidiendo con un fenómeno "exterior", la psique percibe un significado de esa yuxtaposición de acontecimientos. Pero, ¿existe también un significado "fuera" de la psique?

 

En el punto de vista opuesto se sitúan quienes creen en las teorías de la "serialidad" o "sincronicidad" del doctor Paul Kammerer, Wolfgang Pauli y Carl Gustav Jung. Aunque los tres se acercaron a la teoría de las coincidencias desde perspectivas diferentes, sus conclusiones sugerían la existencia de una fuerza misteriosa y apenas comprensible en el Universo, una fuerza que intenta imponer su propio orden en el caos de nuestro mundo. La moderna investigación científica, sobre todo en los campos de la biología y la física, también parece acusar una tendencia de la naturaleza a ordenar el caos. Pero los escépticos no se dejan convencer. Cuando las cosas suceden al azar, argumentan, tienen que producirse las agrupaciones que llamamos coincidencias. Hasta es posible predecir esas agrupaciones o "apiñamientos" o, por lo menos, predecir la frecuencia con que sucederán.

 

Si usted tira muchas veces una moneda, las leyes de la probabilidad dictaminan que, al final, habrá obtenido un número casi igual de caras y cruces. Pero cara y cruz no se alterarán. Habrá series de cara y series de cruz. El doctor Weaver calcula que si alguien tira una moneda 1024 veces, por ejemplo, es probable que haya una serie de ocho caras seguidas, dos de siete, cuatro de seis y ocho de cinco.

 

Lo mismo sucede con la ruleta. Una vez salieron los pares 28 veces seguidas en el casino de Montecarlo. Las posibilidades de que esto ocurra es de una entre 268 millones. Pero los expertos afirman que como podía suceder, sucedió y volverá a suceder en algún lugar del mundo si suficientes ruletas siguen girando durante el tiempo necesario.

 

Jung ha sido el único científico del siglo XX que se ha atrevido a formular una pregunta de tal calibre.

 

¿Quién mueve los hilos de las casualidades al otro lado del escenario? Ante el lector dejamos la tarea de reflexionar sobre si unas y otras coincidencias son proyecciones de nuestra mente o la manifestación de un principio no casual invisible y secreto que rige nuestro destino y el de todos los seres, poniendo orden en el caos aparente de nuestras vidas, o determinando, sin que nos percatemos, algunas decisiones cruciales que pensamos son el resultado de nuestra libre elección o del azar.

 

Los poderes del Universo


No es, pues, sorprendente que la "teoría de la coincidencia" haya entusiasmado a científicos filósofos y matemáticos durante más de 2000 años. Hay un tema que aparece en todas sus teorías y especulaciones: ¿qué son las coincidencias? ¿Contiene un mensaje escondido dirigido a nosotros? ¿Qué fuerza desconocida representan? Sólo en nuestro siglo se han sugerido algunas respuestas verosímiles, pero son respuestas que chocan con las propias raíces de la ciencia. Ello hace que nos preguntemos: ¿existen poderes en el Universo de los que no tenemos todavía un conocimiento preciso?

 

Los primeros cosmólogos creían que el mundo se mantenía unido por una especie de principio de totalidad. Hipócrates, conocido como el padre de la medicina, que vivió aproximadamente entre 460 y 375 a.C., creía que el Universo estaba unido por unas "afinidades ocultas", y escribió: "Hay un movimiento común, una respiración común, todas las cosas están en solidaridad las unas con las otras." Según esta teoría, la coincidencia se daría cuando dos elementos "solidarios" o "afines" se buscan el uno al otro.

 

El filósofo renacentista Pico della Mirandola escribió en 1557: "En primer lugar, hay una unidad en las cosas por la cual cada cosa forma un conjunto consigo misma. En segundo lugar, existe la unidad por la cual una criatura está unida a las otras y todas las partes del Universo constituyen un mundo."

 

Esta creencia ha perdurado, de una forma apenas alterada, en tiempos mucho más modernos. El filósofo Arthur Schopenhauer (1788-1860) definió la coincidencia como "la aparición simultánea de acontecimientos causalmente desconectados." Sugirió que los acontecimientos simultáneos iban en líneas paralelas, y que el mismo acontecimiento, aunque representa un eslabón de cadenas totalmente diferentes, se da sin embargo en ambas, de forma que el destino de un individuo se ajusta invariablemente al destino de otro, y cada uno es el protagonista de su propio drama mientras que simultáneamente está figurando en un drama ajeno a él. Esto es algo que sobrepasa nuestros poderes de comprensión y sólo puede concebirse como posible en virtud de la maravillosa armonía preestablecida. Todos debemos participar en ella. Por tanto, todo está interrelacionado y mutuamente armonizado.

 

Investigando el futuro


La idea de un "inconsciente colectivo" -almacén secreto de recuerdos a través de los cuales las mentes puedan comunicarse- ha sido debatida por varios pensadores. Una de las teorías más extremistas para explicar la coincidencia fue presentada por el matemático británico Adrián Dobbs en los años sesenta. Inventó la palabra "psitrón" para describir una fuerza desconocida que registraba, como el radar, una segunda dimensión temporal que era más bien probabilística que determinista. El psitrón absorbía probabilidades futuras y las transmitía al presente desviándose de los sentidos humanos corrientes y transmitiendo de alguna forma la información directamente al cerebro.

 


La primera persona que estudió las leyes de la coincidencia científicamente fue el doctor Paul Kammerer, director del Instituto de Biología Experimental de Viena. Desde que tenía veinte años, empezó a escribir un "diario" de coincidencias. Muchas eran triviales: nombres de personas que surgían inesperadamente en conversaciones separadas, tickets para el concierto y el guardarropa con el mismo número, una frase de un libro que se repetía en la vida real. Durante horas, Kammerer permanecía sentado en los bancos de los parques tomando nota de la gente que pasaba, anotando su sexo, edad, vestido, y si llevaban bastones o paraguas. Después de haber considerado detalles tales como la hora punta, el tiempo y la época del año, descubrió que los resultados se clasificaban en "grupos de números" muy similares a los que usan los estadísticos, los jugadores, las compañías de seguros y los organizadores de encuestas.

 

 Arthur Koester definió las coincidencias como "Chistes del destino".

 

Kammerer llamó a este fenómeno "serialidad", y en 1919 publicó sus conclusiones en un libro titulado Das Geseiz der Serie (La ley de la serialidad). Afirmaba que las coincidencias iban en serie -es decir-, "se producía una repetición o agrupación en el tiempo o en el espacio por la cual los números individuales en la secuencia no estaban conectados por la misma causa activa."

 

Kammerer sugirió que la coincidencia era meramente la punta de un iceberg dentro de un principio cósmico más grande, que la humanidad todavía apenas reconoce.

 

Al igual que la gravedad, es un misterio; pero a diferencia de ella, actúa selectivamente para hacer coincidir en el espacio y en el tiempo cosas que poseen alguna afinidad. "Así pues -concluyó-, al final tenemos la imagen de un mundo-mosaico o de un caleidoscopio cósmico que, a pesar de los constantes movimientos y nuevas disposiciones, también se preocupa por hacer coincidir cosas iguales."

 

El gran salto hacia adelante tuvo lugar 50 años más tarde, cuando dos de las mentes más brillantes de Europa colaboraron para producir el libro más completo acerca de los poderes de la coincidencia, un libro que iba a dar lugar a controversia y a ataques por parte de teóricos rivales.

 

Los dos hombres eran Wolfgang Pauli -cuyo principio de exclusión, ideado de una forma muy atrevida, le mereció el premio Nobel de física- y el psicólogo/filósofo suizo profesor Carl Gustav Jung. Su tratado llevaba el poco original titulo de Sincronicidad, un principio de conexión no causal. Descrito por un crítico americano como "el equivalente paranormal de una explosión nuclear", utilizaba el término "sincronicidad" para ampliar la teoría de la serie de Kammerer.

 

Orden a partir del caos



Según Pauli, las coincidencias eran "las huellas visibles de principios desconocidos". Las coincidencias, explicó Jung, tanto si se dan aisladas como si aparecen en serie, son manifestaciones de un principio universal apenas conocido que opera con bastante independencia respecto de las leyes físicas. Los que han interpretado la teoría de Pauli y Jung han concluido que la telepatía, la precognición y las mismas coincidencias son todas manifestaciones de una única fuerza misteriosa que opera en el Universo y que está tratando de imponer su propia disciplina sobre la total confusión que rige la vida humana

 

 Wolfgang Pauli, Nobel de física que introdujo el concepto de sincronicidad.

 

De todos los pensadores contemporáneos, nadie ha tratado más extensamente la teoría de la coincidencia que Arthur Koestler, quien resume este fenómeno con la expresiva frase "chistes del destino".

 

Un "chiste" particularmente sorprendente le fue relatado a Koestler por un estudiante inglés de doce años llamado Nigel Parker: Hace muchos años, el autor de historias de terror norteamericano, Edgar Allan Poe, escribió un libro titulado El relato de Arthur Gordon Pym. En él, el señor Pym viajaba en un barco que naufragó. Los cuatro supervivientes pasaban muchos días en un bote antes de decidirse a matar y comerse al grumete, cuyo nombre era Richard Parker.

 

Unos años después, en el verano de 1884, el primo de mi bisabuelo era grumete de la yola Mignoneite cuando ésta se hundió, y los cuatro supervivientes navegaron a la deriva en un bote durante muchos días. Finalmente, los tres miembros mayores de la tripulación mataron y se comieron al grumete. Su nombre era Richard Parker.

 

Todos hemos oído hablar de personajes trágicos, o incluso de familias enteras, como la famosa familia política americana, los Kennedy, cuyas vidas han sido azotadas por todo tipo de desgracias. Durante siglos, a este tipo de personas se las creyó "endemoniadas": era el propio diablo quien estaba detrás de todas las tragedias. El seducía a las brujas alentándolas con falsas promesas de protección, y luego las dejaba solas frente al potro y la hoguera. Disfrazado de dios Pan, practicaba otras malvadas travesuras: cortaba la leche, atacaba a muchachas, esterilizaba animales y hundía barcos.

 

Muchos investigadores serios de los fenómenos paranormales están convencidos de que en cada época el bromista toma la forma que la gente espera que adopte: el diablo o el rey de las hadas en la época medieval, espíritus en época más reciente, y "hombres de negro" hoy

 

La mayoría de las veces, las criaturas procedentes de los OVNIS siembran tan sólo el terror y la ruina entre sus testigos, a pesar de sus mensajes de amor y de paz. Muy a menudo, los "contactantes" parecen deliberadamente escogidos por su respetable posición en la comunidad local; son elevados para ser más tarde derribados. Muchas veces se les comunican profecías, que se convierten en realidad a corto plazo, e incluso dan lugar a un culto posterior. Pero una vez llega el día del acontecimiento crucial profetizado -el fin del mundo, o un aterrizaje en masa de OVNIS en el césped de la Casa Blanca-, se da uno cuenta de que todo ha sido una broma del "contactante". Hoy en día no condenamos a la hoguera a nuestros falsos profetas, pero su justo castigo puede todavía resultar molesto.

 

Un respetable científico, James MacDonald, que presenció el aterrizaje de un OVNI, se sintió obligado a revelar públicamente su experiencia. Después de todo, estaba diciendo la verdad. ¿Qué podía temer? Más tarde, durante una conferencia científica, se levantó para demostrar su desacuerdo con cierta cuestión teórica formulada por el conferenciante. Entonces, un colega suyo se levantó y, dirigiéndose a todo el auditorio, preguntó cómo podían creer cualquier cosa que dijera un hombre que afirmaba haber visto un OVNI. A esto respondieron risas y burlas, y MacDonald quedó en ridículo. El, que era un hombre tan cuerdo como cualquier otro, se fue a casa y, según cuenta la historia, se suicidó.

 

Morris K. Jessup fue otro conocido científico cuyo trato con los OVNIS le llevó a la ruina académica, al ostracismo social y a un presunto suicidio en extrañas circunstancias. Aquellos que tenían alguna relación con él también sufrieron desgracias: el investigador de 0VNIS Stephen Yankee se estaba felicitando por haberse hecho con los extraños "Documentos Varo", que se habían hallado en poder de Jessup en forma de microfilms, cuando su casa ardió. ¿Coincidencia? ¿Represalia?

 

Tales incidentes, extraños y aparentemente significativos, abundan. ¿Qué explicación puede haber para ellos, a no ser la mera coincidencia?

 

 

Desde ahora, cuando Ud. vaya a decir: ¿Qué casualidad, no? píenselo dos veces, pues puede ser que no lo sea.

 

La investigación moderna separa las coincidencias en dos grupos diferentes: triviales (como echar a cara o cruz, series de números y manos sorprendentes de naipes) y significativas. Estas últimas son las que mezclan personas, acontecimientos, espacio y tiempo -pasado, presente y futuro- de una manera que parece cruzar la delicada frontera que separa lo normal de lo paranormal.

CONTRA TODA PROBABLIDAD

Rey Umberto de Italia

 

Una sorpresa inclasificable espera al rey Umberto de Italia la noche del 28 de julio de 1900, cuando decide ir a cenar a una posada próxima a Milán: ¡el posadero es su vivo retrato! Pero más sorprendido queda cuando, al conversar con él, descubre que ambos han nacido en la misma ciudad, su doble se llama Umberto como él, se había casado en igual día que el mismo rey, en idéntica ciudad y con una joven llamada Margarita, como la reina. El día en que Umberto fue coronado rey, el otro Umberto había abierto su posada.

 

Desconcertado, el rey volvió al palacio. Al día siguiente le fue notificado que su sosías había muerto en un accidente de caza. Poco después de manifestar su deseo de acudir al funeral del posadero, el rey Umberto dejó de existir, abatido por tres disparos de un anarquista.

 

Un tal Hugh Williams

 

El 5 de diciembre de 1664 un navío naufraga durante su travesía por el estrecho de Menay, en el mar de Irlanda. Uno solo de los sesenta y un pasajeros sobrevive, un hombre llamado Hugh Williams. Otro 5 de diciembre, el de 1785, otro barco se hunde en el mismo sitio. Y, de nuevo, se encuentra a un solo superviviente, un tal Hugh Williams. Finalmente, el 5 de agosto de 1820, caen en esas aguas 24 pasajeros de un velero perdido. Sólo un hombre se salvará; un hombre llamado... ¡Hugh Williams!

 

Winston Churchill

 

Considerado como uno de los diez personajes más influyentes del siglo XX, el famoso primer ministro británico era propenso a las coincidencias y gracias a ellas salvó la vida en numerosas ocasiones. Durante la guerra de Sudáfrica huyó de los bóers, que le tenían prisionero en Mozambique, y fue a parar a una comunidad minera. Llamó al azar a una puerta y resultó que era la única casa en cuarenta kilómetros donde no lo entregarían, pues el propietario era británico. En la I Guerra Mundial, su trinchera fue destruida por un proyectil justo después de haberla abandonado. Su esposa Clementine cuenta que, en los años de la II Guerra Mundial, Churchill siempre entraba en su coche por la puerta derecha. Pero un día, durante un bombardeo, se detuvo, dio la vuelta y entró por el otro lado. En el trayecto hacia Downing Street, una bomba hizo levantar el coche del lado derecho. "¿Qué te hizo cambiar de opinión?", le preguntó la mujer. "Algo me ha dicho ¡detente!", confesó él. En 1943, el propio Churchill declaraba ante un grupo de mineros: "A veces tengo la impresión de que una mano orientadora ha interferido en mi vida".

 

Arthur C. Clarke y su intervención quirúrgica "anunciada"

 

El escritor famoso autor de 2001, una odisea del espacio, que predijo en sus novelas de ficción el uso del correo electrónico o de la telefonía móvil, contaba a los lectores del diario Locus, en 1991, una extraña coincidencia de la que fue protagonista.

 

Acababa de recuperarse de una operación quirúrgica de próstata, a la que fue sometido en el University College Hospital de Londres, y durante la cual había sido conectado a tres tubos insertados en uretra, nariz y vena. Regresó a su casa de Sri Lanka y, de pronto, encontró una carta que le había escrito años antes su amigo J. B. S. Haldane en la que éste le decía: "Acabo de regresar de Londres, donde he sido operado en el University College Hospital, y me he despertado con tres tubos insertados en otros tantos lugares: uretra, nariz y vena".

 

Joyce y el Ulises

 

Ningún novelista ha dado más importancia a las casualidades significativas que James Joyce. Más de cien aparecen en su obra Ulises, cuya acción abarca tan sólo un día en la vida de Dublín. Cuando comprendió que iba a morir sin terminar su novela Finnegans Wake, Joyce eligió a su amigo James Stephens para completarla, no por sus cualidades literarias, sino porque había nacido el mismo día que él, 2 de febrero de 1882, también en Dublín; y porque Stephens se llamaba James, como el propio Joyce.

 

Lincoln y Kennedy

Se han descubierto más de 30 extrañas coincidencias entre la vida y muerte de ambos presidentes. Fueron elegidos con un siglo de diferencia (1860 y 1960). Los vicepresidentes de ambos se llamaban Johnson y nacieron en 1808 y 1908 respectivamente. Las esposas de los dos perdieron un hijo mientras ocupaban la Casa Blanca. Ambos fueron asesinados un viernes con sendos disparos en la cabeza. El asesino de Lincoln, John Wilkes Booth (nacido en 1839), lo hizo en un teatro y se refugió en un almacén. Lee Harvey Oswald (nacido en 1939) disparó desde un almacén y se refugió en un teatro. Los dos fueron asesinados antes del juicio. Lincoln tenía un secretario apellidado Kennedy que le advirtió que no fuera al teatro. Kennedy tenía un secretario apellidado Lincoln que le aconsejó no ir a Dallas. La simetría entre las vidas y funerales de ambos presidentes es tan milimétrica que se ha convertido en uno de los casos más extraordinarios de coincidencia.

 

Jefferson y Adams, tal para cual

 

Thomas Jefferson, segundo presidente de EE UU, fue autor de la Declaración de Independencia de este país. John Adams, amigo suyo, fue el tercero y uno de quienes la promulgó. Ambos murieron el mismo año y día, 4 de julio de 1826, exactamente en el cincuenta aniversario del Día de la Independencia norteamericana.

 

La bala que halló a su víctima después de 20 años

 

En 1893 Henry Ziegland, de Texas, abandonó a su amada. Ésta se suicidó y, para vengarla, su hermano disparó contra Ziegland, pero la bala paso rozando la cara del novio desertor y fue a incrustarse en un árbol. Veinte años después, Ziegland intentó cortar el árbol que tenía la bala en su interior y uso para ello dinamita. La explosión disparó la vieja bala, que mató a Ziegland.

 

Saltar la banca

 

Charles Wells, el hombre que, contra toda probabilidad hizo saltar la banca de Monte Carlo en 1891, realizó dos apuestas idénticas sobre el rojo y el negro y ganó cada vez 100.000 francos. La tercera vez hizo su apuesta sobre el cinco, 35 contra 1, y ganó. Repitió cinco veces la operación y el cinco salió cinco veces, algo tan altamente improbable que puede considerarse imposible en la práctica. Wells retiró su dinero y se fue tranquilamente.

 

¿Salvados por Dios?

 

Una célebre y múltiple coincidencia, publicada por la revista Life en 1950, es la del coro del pueblo de Beatrice, en el estado norteamericano de Nebraska. El ensayo estaba convocado para el 1 de marzo a las 7:20 de la tarde, pero ese día sus quince componentes llegaron tarde por las más diversas razones. La familia del pastor se retrasó porque tuvo que terminar la colada, a otro se le averió el coche, un chico tuvo que terminar los deberes del colegio, a una madre le costó despertar a su hija de la siesta, otro quedó absorto con un programa de radio. El retraso de todos ellos resultó un increíble golpe de suerte, porque un fallo de la caldera hizo que la iglesia estallara a las 7:25 de aquella tarde. Un matemático calculó que la probabilidad de que esta cadena de acontecimientos se debiese al azar era sólo una contra un millón.

 

Presagios tenebrosos

 

El famoso bandido Jesse James veía en sus sueños que un amigo le mataría por la espalda. Y así ocurrió. Estaba en Missouri, sentado en una silla y sin pistolas, cuando un amigo suyo le asesinó con un rifle que el propio Jesse le había regalado.

 

Devolución de favores

 

Noche de junio de 1930. Allan Falby, policía motorizado de El Paso (Texas), persigue a un camión por exceso de velocidad. En una curva, su motocicleta choca contra el camión y Falby sufre la rotura de una arteria de su pierna derecha. Si Alfred Smith, el conductor del camión, no se hubiera parado para ayudarle, haciéndole un torniquete, Falby hubiera muerto. Una noche, cinco años más tarde, Falby se encuentra patrullando de nuevo cuando recibe un mensaje por radio: un automóvil a chocado contra un árbol en la Nacional 80. Llega antes que la ambulancia. El conductor está inconsciente. De una arteria abierta de su pierna derecha mana sangre abundantemente. Falby hace un torniquete y logra cortar la hemorragia. A continuación contempla el rostro de la víctima: es Alfred Smith.

 

Tragedia con suerte

 

Treinta personas murieron cuando un tren de cercanías cayó desde un puente a la bahía de Newark, en Nueva York. Trágico accidente que, sin embargo, hizo ganar grandes sumas de dinero a los neoyorquinos: una fotografía del accidente aparecida en los periódicos mostraba el número 932 en el último vagón del tren siniestrado. Presintiendo que ese número tenía un significado, muchas personas apostaron aquel día al 932 en la lotería de Manhattan. Y ganaron.

 

Titanic

 

Morgan Robertson, en su novela "Futilidad" describe un trasatlántico llamado "Titán" que se hunde al chocar con un iceberg. La novela se escribió 14 años antes de que el Titanic partiera del puerto de Southampton - el mismo descripto por Robertson - en su primer viaje.

 

El imaginario "Titán" y el auténtico "Titanic" eran aproximadamente del mismo tamaño, tenían la misma capacidad de pasaje y desarrollaban la misma velocidad. Ambos se hundieron exactamente en el mismo punto del Atlántico Norte. Ambos chocaron contra el iceberg "en una fría noche de abril".

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